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Opinión

El Hoyo 19

lunes 14 de septiembre de 2015, 18:42h
Seguramente el hoyo 19 no tiene el mismo significado para todos los jugadores, pero para mí, cuando acabas de jugar el 18, el pasar a jugar el 19 es lo suficientemente importante para que merezca unas líneas en esta columna.

Son muchos los campos que se esmeran en la construcción de recorridos espectaculares, hay campos rústicos donde jugar es un placer, campos donde se cuidan de manera especial los greens, pero los que llevamos años en esto valoramos especialmente el hoyo 19. No hace falta que unas buenas instalaciones sean lujosas, pero sí con todo lo necesario para acoger al jugador cuando ha acabado su partido y hacerle sentirse como en casa.

El hoyo 19 es la terapia que nuestros abuelos usaban cuando se sentaban al atardecer y departían sus opiniones con el resto del vecindario, por eso yo valoro una buena comida, o una cerveza , con los amigos, es decir una Casa Club donde el ambiente y el “caliu” no te haga sentir como un extraño, el personal que te trata, desde que abonas el greenfee, el caddy master, o el camarero de turno, llegan a un punto donde su amistad se puede valorar tanto o más que la de los jugadores.

Por eso a la hora de escoger un campo para jugar es muy importante el diseño de ese hoyo 19, explicar nuestras batallitas, ese golpe fabuloso que te haga sentirte a gusto contigo mismo a pesar de que la tarjeta no sea nada agradecida.

La mayoría de campos no están pasando por una buena situación económica, y son muchos los que para equilibrar sus presupuestos se ven obligados a abrir sus puertas a jugadores independientes, especialmente entre semana, esos campos que cuidan el hoyo 19 pueden inclinar la balanza a su favor cuando un jugador se disponga a escoger la partida de entre semana.

No hace mucho tuve la oportunidad de jugar en un campo sencillo, de 9 hoyos, el Torneo se llamaba “Pa y Porta” que al parecer es una costumbre de la zona sur de Catalunya o de la provincia de Castellón donde el anfitrión pone el pan y los invitados cada uno lo que puede. Ese campo no tenía servicio de cocina pero pusieron sus instalaciones para que nosotros pudiéramos celebrar nuestro hoyo 19, no sé qué valorar mejor si la tortilla de fulanito, la empanada de menganito, el vino de Asunción o la animada sobremesa hasta media tarde.

Y esto ocurre también cuando con el paso de los años, decides hacerte socio de un club, todo cuenta, la distancia desde el domicilio, el diseño del campo, pero yo valoraría, y mucho, el hoyo 19, ahí sí que casi siempre cumplo hándicap.

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