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¿Suspenso para el público de Aloha?

¿Suspenso para el público de Aloha?

domingo 18 de marzo de 2012, 00:00h
El público de Aloha no ha dado la talla. Básicamente es lo que ha venido a decir de manera muy directa Pablo Larrazábal. Tras las dos primeras jornadas del Open de Andalucía, era uno de los jugadores con opciones pero una mala vuelta el tercer día le dejaba un poco lejos de alzarse con el triunfo.
Ya sabemos que esto es golf y es como termina y no como empieza, de ahí que al final el francés Julen Quesne con una increíble vuelta de 64 golpes se hiciera con el Open de Andalucía Costa del Sol. Alguien que no estaba en las quinielas ha sido el ganador.

España no tiene cultura de golf y lo sabemos, pretendemos entre todos cambiarlo, pero si el público que asiste a los torneos no pone de su parte, es muy complicado. Está fenomenal que haya mucha gente siguiendo los torneos que se disputan en nuestro país, pero también tienen que “saber estar”.

Nunca podremos compararnos a los aficionados ingleses, es muy difícil, pero tampoco queremos ser los americanos. Estos son capaces de chillar, de gritar y hasta de insultar en un momento dado si los jugadores no lo hacen bien, no les importa molestar para  conseguir la posición privilegiada y ver de cerca a sus ídolos. Por el contrario, el público inglés es el mejor del mundo y así lo han manifestado muchos de los jugadores o jugadoras que han tenido oportunidad de jugar allí.

Miguel Angel Jiménez, promotor de este torneo y además una persona muy querida en su Andalucía natal, tiene muchos seguidores allá por donde va, es un jugador mediático. Todo el público quiere estar cerca de él y no perderse ni uno de sus golpes pero, deben tener en cuenta una cosa importantísima en golf, hay más jugadores en el campo compitiendo. De esto se lamentaba Pablo Larrazábal, admirador incondicional del “Pisha”, y criticaba abiertamente al público, demasiada gente moviéndose para ver a Miguel, sin darse cuenta o no queriendo darse cuenta que por detrás venían más jugadores que necesitaban concentración. 

Queremos y debemos popularizar el golf pero, a costa de qué. ¿Un campo de golf es el sitio ideal para sentarse con una coca cola y un teléfono móvil en la mano alrededor de cualquier green? Un torneo de golf necesita mucho público que no sepa comportarse solo para poder decir que ha ido mucha gente a verlo?  ¿Al espectador incómodo lo queremos en un campo de golf? Por el contrario, ¿a un jugador que no lo está haciendo bien le molesta más la gente? ¿Es más fácil culpar al público que a uno mismo de una mala vuelta? Preguntas que yo no puedo contestar pero, deberíamos buscar el equilibrio entre jugadores y aficionados, porque ¿qué sería de un torneo y de sus jugadores sin el público?

Hace algunos años Emma Villacieros, muy directa ella, comentó que para salir a un campo de golf había que cumplir unas normas de etiqueta y de educación que aquí no se daban. Me sorprendieron esas declaraciones pero según ha ido pasando el tiempo y después de muchos torneos a mis espaldas fuera y dentro de este país, he tenido que darle la razón, por lo menos en parte.

Por el bien del golf y de los torneos que están por venir debemos entre todos poner de nuestra parte y encontrar ese equilibrio, que no debe ser complicado, para que todo el engranaje funcione como si de un reloj suizo se tratara.
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