La segunda vuelta del 3M Open vivió una de esas jornadas que redefinen un torneo y que, en ocasiones, marcan la carrera de un jugador. El protagonista absoluto fue Michael Kim, que firmó una ronda histórica de 59 golpes, 12 bajo par, para situarse líder en solitario con -14 y establecer un nuevo récord del campo en TPC Twin Cities. Su actuación, sin bogeys y con 12 birdies, fue una demostración de precisión, valentía y temple competitivo, especialmente en un tramo final donde el agua y la presión suelen dictar sentencia.
Desde el hoyo 3 comenzó a construir su obra maestra, embocando un putt de 13 pies que abrió una racha de cinco birdies consecutivos. Sus hierros funcionaron como un metrónomo, dejando opciones claras en cada bandera y permitiéndole cerrar los primeros nueve hoyos en 29 golpes. En la segunda mitad del recorrido mantuvo el ritmo con birdies en el 10 y el 12, pero aún necesitaba un cierre perfecto para alcanzar el mítico 59: debía jugar los últimos cuatro hoyos en -4. Lejos de intimidarse, Kim atacó. Birdie al 15, birdie al 16, y en el 17 embocó un putt de 17 pies que lo dejó a un solo golpe de la hazaña. En el 18, desde 24 pies, soltó un putt decisivo que rodó con la velocidad justa hasta caer en el fondo del hoyo. Michael Kim levantó los brazos, consciente de que acababa de entrar en la historia del PGA Tour, firmando la 16ª ronda de 59 o mejor en la historia del circuito y la primera de esta temporada.
Tras su vuelta, Michael Kim explicó que en el 18 solo pensaba en que “había que ir a por ello”, porque “hacer 60 o 61 no cambia demasiado”. Sobre la presión del tramo final, reconoció que se dijo a sí mismo: “este es el momento de entrar en los libros de historia, no quiero que sea cuestión de suerte, quiero dar buenos golpes”. Y sobre la emoción de los últimos putts, aseguró que “los del 17 y el 18 son lo que más me llevo del golf”. Aun así, mantuvo los pies en el suelo: “queda mucho camino por recorrer, y ese tipo llamado Scottie Scheffler seguramente hará un buen resultado. Esto no ha terminado ni de lejos”.
Por detrás del líder, el grupo perseguidor también firmó vueltas de mérito. Ben Kohles entregó un 69 que, sumado a su 62 inicial, lo mantiene en -11 y en posición de ataque. El argentino Emiliano Grillo completó un sólido 67 para igualar ese -11, mostrando una gran consistencia desde el tee. También en -11 terminó Chandler Phillips, que firmó un 65 agresivo y lleno de aciertos. En -10 se sitúan Jackson Koivun, con un 68 que confirma su madurez competitiva pese a su juventud, y Troy Merritt, que con otro 66 se mantiene firme en la parte alta de la clasificación.
La otra gran historia del día fue la vuelta del número uno del mundo, Scottie Scheffler, que cerró con 70 golpes (-1) para situarse en -7, a siete golpes de la cabeza. Su ronda fue irregular, sin la contundencia habitual desde el tee y con un putter que nunca terminó de responder. Aunque sigue dentro del torneo, la distancia respecto a Michael Kim lo aleja de lo que sería su segunda victoria de la temporada y le obliga a un fin de semana casi perfecto para volver a entrar en la lucha por el título.
El viernes también dejó un corte exigente, fijado en -3, reflejo del ritmo de birdies que exige TPC Twin Cities y del nivel competitivo del torneo. Muchos nombres importantes quedaron fuera, y los que siguen saben que el fin de semana será una carrera constante por mantener el acelerador a fondo.
La jornada, en definitiva, pertenece a Michael Kim, cuya vuelta de 59 no solo lo coloca líder con autoridad, sino que lo convierte en el gran protagonista del torneo y en el hombre a seguir durante las dos rondas finales. El 3M Open tiene historia, emoción y un líder que ha demostrado que está preparado para algo grande.