La segunda vuelta de Jon Rahm en el The Open Championship dejó una sensación de solidez, madurez competitiva y plena vigencia en un torneo que exige precisión quirúrgica y control emocional. El jugador de Barrika firmó un notable 67 (-3) en Royal Birkdale, una tarjeta construida desde la paciencia, el buen manejo del viento y una lectura impecable de los greenes en los momentos clave. Su total de –4 lo mantiene en la zona noble de la clasificación y plenamente dentro de la pelea de cara al fin de semana.
Rahm arrancó la jornada con un ritmo firme, sin sobresaltos y aprovechando cada oportunidad que el campo le ofrecía. En los primeros nueve hoyos, su 33 golpes reflejaron un equilibrio perfecto entre agresividad y control. El birdie del 2, seguido de otro en el 5, marcó el tono de una vuelta en la que apenas cometió errores. El par en el exigente par tres del 7 y el birdie del 8 consolidaron una primera mitad muy sólida, culminada con un cierre de par en el 9 que lo dejaba con impulso para afrontar la parte decisiva del recorrido.
En los segundos nueve hoyos, Rahm mantuvo la compostura y la precisión. Su 34 golpes en ese tramo evidenciaron una gestión inteligente del viento, especialmente en el 15, donde el par cinco se convirtió en un examen de estrategia. Aunque no logró el birdie, sí mantuvo el control en los greenes y evitó cualquier error que pudiera comprometer su vuelta. El tramo final, con pares en el 16, 17 y 18, mostró a un Rahm concentrado, consciente de que cada golpe cuenta en un Open donde la clasificación está extremadamente comprimida.
"Una vuelta muy sólida"
Tras entregar la tarjeta, Rahm analizó su actuación con sinceridad y determinación. “Ha sido una vuelta muy sólida. He jugado con mucha más calma que ayer y he encontrado mejores sensaciones desde el tee. El viento ha sido complicado, pero he sabido adaptarme y aprovechar las oportunidades que he tenido”, explicó. También valoró su posición de cara al fin de semana: “Estoy en una buena situación. Sé que necesito dos días muy buenos, pero estoy jugando bien y tengo confianza. En este campo, si mantienes la paciencia, puedes hacer números bajos”.
Las opciones de Jon Rahm para el fin de semana son reales y consistentes. Está a una distancia manejable del liderato, su juego largo ha recuperado estabilidad y su actitud competitiva —intensa, pero controlada— encaja perfectamente con las exigencias de Royal Birkdale. Si mantiene la precisión desde el tee y logra generar más oportunidades de birdie en los pares cinco, puede escalar posiciones con rapidez. El sábado será clave para medir su capacidad de presión y su respuesta en un tablero donde cada golpe puede cambiar el panorama.