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Gran vuelta de Rory (64), pero lejos de la cabeza

Genesis Scottish Open

Redacción Elperiodigolf.com | Domingo 12 de julio de 2026

La cuarta y definitiva jornada de Rory McIlroy en el Genesis Scottish Open fue exactamente el tipo de vuelta que uno espera de un campeón: explosiva, valiente y cargada de calidad. El norirlandés firmó un 64, seis bajo par, para cerrar el torneo con -12, una tarjeta magnífica que, sin embargo, llegó demasiado tarde para entrar en la pelea por el título. Aun así, su actuación dominical le permite viajar este lunes a Royal Birkdale con la confianza reforzada y la sensación de que su juego está listo para afrontar el desafío del Open Championship.






McIlroy arrancó la vuelta con una intensidad que no había mostrado en los días anteriores. En los primeros nueve hoyos firmó un brillante 31 golpes, cuatro bajo par, gracias a una secuencia de aciertos que recordó al McIlroy más dominante. Birdie en el 1, par en el 2 y un espectacular birdie en el 3, donde dejó el golpe de salida a escasos centímetros. En el 4 volvió a sumar otro birdie, demostrando control absoluto con los hierros. El tramo del 5 al 7 fue de precisión quirúrgica: par en el 5, birdie en el 6 y par en el 7, antes de cerrar la primera vuelta con dos pares sólidos en el 8 y el 9 que consolidaban su ritmo.

La segunda mitad del recorrido mantuvo la misma energía. McIlroy firmó 33 golpes, dos bajo par, con momentos de auténtico brillo. El 10 y el 11 se saldaron con pares, pero en el 12 volvió a atacar la bandera para sumar otro birdie. El 13 y el 14 fueron dos hoyos de control, ambos con par, antes de que en el 15 volviera a encontrar el camino del birdie con un putt de media distancia que encendió al público. El 16, par 3, lo resolvió con otro par impecable, y en el 17 —par 5— aprovechó su potencia para firmar un nuevo birdie que lo dejaba en -6 en el día. El 18, resuelto con par, cerró una vuelta sobresaliente.

El problema para McIlroy no fue su domingo, sino el acumulado de la semana. Su 64 final lo catapultó hacia la parte alta de la clasificación, pero no lo suficiente para alcanzar a los líderes. Aun así, el mensaje es claro: el norirlandés llega al Open Championship con un juego afinado, confianza renovada y la sensación de que está preparado para pelear por la Jarra de Clarete.

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