La primera vuelta de Jon Rahm en esta edición del Genesis Scottish Open dejó una sensación amarga para el jugador de Barrika, que firmó un 73 (+3) en The Renaissance Club, un resultado que lo sitúa muy lejos de la cabeza y que complica su arranque en esta semana previa al The Open. En un día marcado por el viento y por la exigencia habitual del links escocés, Rahm nunca logró encontrar el ritmo adecuado y terminó pagando cada imprecisión en un recorrido que castiga sin contemplaciones.
El inicio del español fue un aviso de lo que estaba por venir. En el hoyo 1, un par cinco que suele ofrecer opciones de birdie, necesitó seis golpes para anotar un bogey que lo dejó a contrapié desde el primer instante. Aunque mantuvo el par en los hoyos siguientes, la vuelta se torció definitivamente en el tramo final de los primeros nueve hoyos. El bogey del 8 y el doble bogey del 9 elevaron su parcial hasta 39 golpes (+4), un registro impropio de su nivel y que lo obligaba a remar contracorriente en la segunda mitad del recorrido.
En los segundos nueve hoyos, Rahm mostró una reacción notable. Su 34 golpes (-1) en ese tramo reflejan una mejora clara en sensaciones y ejecución, especialmente en el juego corto. El momento más brillante llegó en el hoyo 15, donde firmó un excelente birdie tras dejar la bola muy cerca del hoyo en un par tres siempre delicado por el viento cruzado. También resultaron positivos los pares salvados en el 16 y el 17, que evitaron que la vuelta se descontrolara aún más. Sin embargo, la falta de oportunidades claras de birdie y la irregularidad desde el tee impidieron que el español pudiera acercarse al par del campo.
Tras entregar la tarjeta, Jon Rahm analizó su vuelta con sinceridad y autocrítica. “No ha sido el día que esperaba. He cometido errores que no puedo permitirme en este campo y el viento me ha castigado más de la cuenta”, explicó el vasco, visiblemente frustrado. También añadió: “He encontrado mejores sensaciones en los segundos nueve hoyos y eso es lo que me llevo para mañana. Sé que tengo que mejorar mucho si quiero estar en la pelea este fin de semana”.
La distancia respecto a la cabeza —ocho golpes— es amplia, pero no definitiva en un torneo que suele ofrecer movimientos bruscos en la clasificación. Rahm ha demostrado en innumerables ocasiones su capacidad para remontar y transformar un mal inicio en una semana competitiva. Sin embargo, necesitará una segunda vuelta sólida, sin errores y con mayor agresividad en los pares cinco si quiere volver a situarse en una zona que le permita aspirar al fin de semana con opciones reales. El viernes será clave para medir su reacción y comprobar si este +3 queda como un tropiezo aislado o como el síntoma de una semana complicada en Escocia.