El estadounidense Eric Cole firmó un brillante inicio en el Travelers Championship y se colocó como primer líder del torneo tras entregar una tarjeta de 63 golpes (-7), una vuelta marcada por un espectacular eagle embocado desde unos 60 metros en el hoyo 13 que le permitió aventajar en un solo impacto a un nutrido grupo de perseguidores encabezado por Scottie Scheffler.
La actuación de Cole tiene un significado especial después de lo sucedido hace apenas un año en este mismo escenario. En la edición de 2025 se vio obligado a retirarse antes de la ronda final debido a un severo problema estomacal relacionado con la enfermedad de Addison que padece, un trastorno que afecta a la producción hormonal y dificulta la respuesta del organismo al estrés y al control de la presión arterial. Aquel episodio incluso le obligó a pasar una noche hospitalizado. “No sé si lo llamaría redención, pero estoy feliz de estar aquí y sentirme bien”, reconoció el estadounidense.
Su exhibición llegó en un campo especialmente receptivo después de las lluvias caídas durante la semana. El momento decisivo fue el hoyo 13, un par 5 en el que dejó su segundo golpe a la derecha del green antes de embocar el approach para eagle desde 65 yardas. A partir de ahí, aprovechó las opciones de birdie que ofrece el tramo final del recorrido para terminar con siete bajo par, lamentando únicamente un putt de unos dos metros y medio fallado en el último hoyo que le habría dado una ventaja aún mayor.
A solo un golpe se situó Scottie Scheffler, que completó una impecable ronda de 64 golpes (-6) sin cometer un solo bogey. El número uno del mundo, campeón del torneo hace dos años y sin victorias desde su estreno de temporada en enero, desperdició varias opciones claras de birdie en los últimos hoyos que le habrían permitido alcanzar el liderato. Compartió la segunda posición con Matt Fitzpatrick, Ben Griffin, Nico Echavarría, Bud Cauley y Kristoffer “Cuando las puntuaciones son tan bajas resulta cada vez más difícil remontar”, explicó Scheffler, consciente de la necesidad de mantenerse cerca de la cabeza en un recorrido donde abundan las oportunidades de hacer birdies.
La atención también estuvo puesta en Wyndham Clark, que regresaba a la competición apenas unos días después de proclamarse campeón del US Open en Shinnecock Hills. El estadounidense encontró un ambiente mucho más favorable entre los aficionados de Connecticut y firmó una vuelta de 68 golpes (-2), aunque un desastroso triple bogey en el hoyo 12 tras enviar la salida fuera de límites le privó de un resultado mucho más destacado. “Esta vez animaban a mi favor y no en contra”, bromeó Clark, que aseguró sentirse sorprendido por su nivel de energía tras el desgaste físico y mental de conquistar el segundo major de su carrera. Más allá de una reacción alérgica que le provocó inflamación y visión borrosa en el ojo izquierdo, el único borrón de su jornada fue ese hoyo 12. “Hice un mal swing y acabó en triple bogey. Quitando eso estaría con cinco bajo par y en una posición magnífica”, resumió.
Otro nombre destacado fue Patrick Cantlay, que comenzó con una sólida tarjeta de 65 golpes (-5), su mejor estreno en un torneo desde febrero, confirmando las buenas sensaciones tras varias semanas alejadas de la lucha por los títulos.
El TPC River Highlands, suavizado por las lluvias previas, ofreció condiciones ideales para el juego ofensivo y así quedó reflejado en la clasificación: únicamente 11 de los 72 participantes terminaron la jornada por encima del par en el último Signature Event de la temporada regular del PGA Tour.