La actuación de Keith Mitchell en este US Open pasará a la historia como una de las más singulares, consistentes y, al mismo tiempo, improbables que se recuerdan en un major reciente. Lo que comenzó como una auténtica montaña rusa terminó convertido en una demostración de temple, regularidad y madurez competitiva. Su cuarto 70 consecutivo, firmado el domingo en Shinnecock Hills, lo convirtió en el primer jugador en la historia del torneo en completar cuatro rondas al par, un registro que no solo habla de su solidez, sino también de su capacidad para adaptarse a un campo que castigó sin piedad a la mayoría del field. Ese rendimiento le permitió terminar empatado en la cuarta posición y, con ello, asegurarse una invitación al Masters del próximo año, un premio que él mismo calificó como “mucho más de lo que esperaba después de las dos primeras horas de torneo”.
El arranque de Mitchell fue, sencillamente, caótico. Un 41 (+6) en sus primeros nueve hoyos del jueves parecía condenarlo a una eliminación temprana. Pero su respuesta fue histórica: un 29 en los segundos nueve, convirtiéndose en el primer jugador en un US Open en firmar una vuelta con un parcial en los 40 y otro en los 20 en la misma jornada. Ese contraste, lejos de desestabilizarlo, se convirtió en el punto de inflexión que marcó su semana. “Puede que no haya ganado, pero sentí que logré mucho más de lo que pensaba”, reconoció después.
En la ronda final, Mitchell volvió a mostrar esa mezcla de serenidad y agresividad controlada que definió su torneo. Se mantuvo toda la jornada entre el par y un golpe bajo par, con un birdie temprano en el hoyo 5 que lo colocó en rojo. El único momento de debilidad llegó en el hoyo 10, donde un exceso de fuerza en la aproximación y un putt corto fallado lo devolvieron al par. Su reacción fue inmediata: birdie en el par 3 del 11 para recuperar el impulso. Solo un error en el 17, donde necesitó tres putts, empañó ligeramente una vuelta que, en líneas generales, fue impecable.
El resultado final, 280 golpes, habría sido suficiente para ganar en muchas ediciones del US Open, especialmente en Shinnecock, donde históricamente muy pocos han logrado terminar bajo par. Esta vez no alcanzó para levantar el trofeo, pero sí para firmar el mejor resultado de su carrera en un major y uno de los mejores de toda su temporada en el PGA Tour. Clasificado para el torneo a través de una exigente previa de 36 hoyos en Georgia, Keith Mitchell, número 100 del mundo, se marcha de Shinnecock con la certeza de haber dado un salto cualitativo en su carrera. “Un cuarto puesto compartido es una victoria”, dijo. Y, visto lo visto, cuesta llevarle la contraria.