El fin de semana del U.S. Open 2026 en Shinnecock Hills se presenta como un escenario de máxima tensión, con Wyndham Clark instalado en lo más alto del tablero y un pelotón perseguidor que mezcla experiencia, talento joven y la sensación de que cualquier detalle puede cambiar el rumbo del torneo.
Clark, líder con -7, ha mostrado un control absoluto del campo durante dos días, combinando paciencia, pegada y una lectura impecable de los greenes. Su ventaja de cuatro golpes es significativa, pero no definitiva, especialmente en un Shinnecock que históricamente ha convertido los fines de semana en un examen de supervivencia más que en un simple torneo de golf.
Detrás de él, a -3, aparecen nombres de enorme peso competitivo como Matt Fitzpatrick, Xander Schauffele, Sam Stevens y Tom Kim. Fitzpatrick mantiene su habitual solidez en majors, Schauffele llega lanzado tras un 66 que lo ha devuelto al primer plano, y Tom Kim se ha convertido en la gran revelación del campeonato, demostrando que su talento no entiende de escenarios ni presiones. A un golpe más, en -2, emerge Collin Morikawa, que firmó una de las vueltas del día con 65 golpes y que, si mantiene la precisión con los hierros, puede convertirse en la mayor amenaza para Clark en las rondas decisivas.
En -1 se agrupa un bloque amplio con jugadores capaces de irrumpir en cualquier momento, como Justin Thomas, Harry Higgs, Sam Burns o Sahith Theegala, todos ellos con margen para escalar si el viento vuelve a endurecer el campo. Más atrás, pero aún con opciones, aparecen Rory McIlroy y Scottie Scheffler, ambos en par total (E). McIlroy vivió una segunda vuelta caótica, sin un solo par en su tramo del 10 al 15, mientras que Scheffler continúa buscando sensaciones en un torneo en el que ha estado más incómodo de lo habitual.
Sin embargo, su talento y su capacidad para producir rondas bajas en momentos clave los mantienen dentro del relato del fin de semana. El corte, fijado en +4, dejó fuera a nombres ilustres como Brooks Koepka, Bryson DeChambeau, Viktor Hovland, Cameron Smith, Patrick Cantlay y, de manera especialmente dolorosa para el golf español, Jon Rahm, que pasó de un brillante 68 inicial a un 78 que lo expulsó del torneo.
También se quedaron fuera David Puig y Rocco Repetto Taylor, mientras que el único español que sigue en juego es Ángel Hidalgo, clasificado con +3 y dispuesto a aprovechar cualquier resquicio que ofrezca el campo. El fin de semana, por tanto, se perfila como un duelo entre la solidez de Wyndham Clark y la presión creciente de un grupo de perseguidores que incluye campeones de major, jugadores en racha y jóvenes sin miedo. Shinnecock, con su viento imprevisible y sus greenes firmes, será juez y verdugo. Si Clark mantiene el temple, tendrá medio título en el bolsillo; si titubea, el torneo puede abrirse de par en par. El U.S. Open entra en su territorio natural: el del sufrimiento, la resistencia y la gloria reservada solo para quienes saben sobrevivir.