Ni el temido viento ni la lluvia: la inesperada niebla fue la causante de que la primera jornada del US Open se retrasara cerca de dos horas, lo que provocó que cincuenta jugadores tengan que regresar a Shinnecock Hills a las 6:35 de la mañana, hora local de Nueva York, para concluir los hoyos pendientes de este primer día de competición. Entre ellos, Jon Rahm (-2), a falta de cinco hoyos, o el destacado líder Wyndham Clark (-6), a quien le restan los duros hoyos 8 y 9 para terminar su ronda de un torneo que lidera con cuatro golpes de ventaja.
Cuando el juego se interrumpió por falta de luz, 17 jugadores se encontraban bajo el par en una media de golpes de este par 70 que se situó en 73,35. El viento sopló constante durante toda la jornada, con unas rachas molestas, pero sin llegar a rebasar ninguna de las barreras dramáticas que habían marcado las previsiones. Del cielo no cayó ni una sola gota de agua; sin embargo, la USGA siguió con su plan previsto y mantuvo unos greenes sensiblemente más lentos de lo que acostumbra esta competición, los refrescó con riego durante toda la jornada y mantuvo unas banderas más que razonables. Ingredientes que evitaron una masacre y provocaron unas razonables condiciones de juego.
De entre los 156 jugadores participantes, el único que de momento mantiene su tarjeta libre de errores fue Jon Rahm, con 12 hoyos de golf muy consistentes y dos chispazos espectaculares: el primer birdie en el hoyo 12 desde unos ocho metros y el increíble del hoyo 17, embocando desde más de 18 metros. Al español se le escaparon oportunidades mucho más claras, como las de los hoyos 15 y 16, aunque salvó momentos complicados como el par del 18, con approach y putt desde más de 100 metros.
This was an *incredibly* tough putt!
Jon Rahm with one of the best birdies you'll see on 17. pic.twitter.com/g96SIyTpCH
El otro protagonista español del día fue Ángel Hidalgo, que en su debut en el US Open levantó un doble bogey inicial con tres monumentales birdies para situarse en el momento de la suspensión con -1 y dentro del top 10, a falta de cinco hoyos.
Hidalgo moves into the red! 📈
How about those shoes… ‼️#USOpen pic.twitter.com/H03JAEByCg
Mucho peor les fueron las cosas a David Puig (+7) y a Rocco Repetto (+11), ya pendientes de una auténtica proeza en la segunda ronda para poder pasar el corte del torneo.
Entre los grandes nombres, la ronda de Scottie Scheffler (+2) fue un fiel reflejo de lo que está siendo esta temporada: lucha y constancia para sobreponerse a los malos momentos y conseguir maquillar un resultado que le permita seguir en la pelea por el torneo. Ayer al tejano le tocó sobreponerse a un aciago día cada vez que empuñaba un hierro. Es la primera vez en un major en la que Scheffler coge más calles que greenes. El número uno sumó 12 de 14 calles, pero solo fue capaz de alcanzar nueve greenes en regulación. Su distancia media de proximidad al hoyo fue ayer de más de 15 metros, ocupando el puesto 127 de los 156 participantes en este tercer major del año.
Por su parte, Rory McIlroy (-1) tuvo un sólido comienzo con 69 golpes, su vigesimotercera ronda por debajo de 70 golpes en un Abierto de los Estados Unidos. Con ese número empata con Phil Mickelson en el segundo mejor registro de la historia del torneo, solo por detrás de Jack Nicklaus, líder en rondas de menos de 70 golpes con 29. Rory, que llegó a liderar el torneo, se plantó en los dos últimos hoyos con -3, pero dos bogeys finales terminaron por matizar su resultado.
Entre las rondas bajo par destacan, junto a Jon Rahm en -2, otros tres ganadores del torneo como Dustin Johnson, Matt Fitzpatrick o Gary Woodland. Bryson DeChambeau, que tuvo un comienzo excelso con un drive en el hoyo 12 por encima de las 420 yardas, también resiste en -1.