El recorrido de Rocco Repetto Taylor hacia su debut en el U.S. Open 2026 es la historia de una progresión meteórica, de sacrificios silenciosos y de una madurez competitiva que ha llegado antes de lo previsto. Hace apenas un año competía a miles de kilómetros del foco mediático, en la República Checa, como flamante ganador del HotelPlanner Tour. Hoy, con solo 23 años, aterriza en Shinnecock Hills para disputar su primer Major, un escenario que él mismo reconoce como inimaginable hace doce meses: “Si me lo hubieras preguntado hace un año, esto estaría muy por encima de mis objetivos”.
Su victoria en el Challenge de Cádiz, apenas en su segunda aparición en el circuito, fue el impulso definitivo para ascender al DP World Tour en 2026. Sin embargo, su temporada de debut está siendo un aprendizaje duro: aún sin un top‑20 y tras dos cortes fallados, el malagueño mantiene la serenidad y la perspectiva. “A veces es difícil mirar atrás y ser agradecido por lo rápido que llegué hasta aquí”, admite, consciente de que el salto de nivel exige paciencia y constancia.
Más allá de los resultados, su objetivo prioritario es conservar la tarjeta del circuito para 2027. Sabe que el nivel es feroz: “Todo el mundo juega muy buen golf, solo tienes que esperar a que llegue tu semana”. Esa mezcla de humildad y ambición define su carácter competitivo.
Un camino sostenido por sacrificios, apoyos y una ética de trabajo feroz
La historia de Repetto Taylor también es la de un jugador que estuvo cerca de no poder iniciar su carrera profesional por motivos económicos. Tras graduarse en Oral Roberts University, su salto al profesionalismo fue posible gracias al apoyo de la Fairways & Greens Foundation, liderada por su entrenador desde los 16 años, Daniel Colomar. “Sin ellos, esto no habría sido posible. Probablemente seguiría siendo amateur”, reconoce con sinceridad.
Ese respaldo económico permitió que su talento no se quedara por el camino, como ocurre con tantos jóvenes que abandonan por falta de recursos. Hoy, Colomar estará con él en Shinnecock, junto a su madre y su pareja, Morgan Palermo, que incluso le hizo de caddie en la clasificación final.
En el plano deportivo, su fortaleza desde el tee es una de sus armas principales: es cuarto del circuito en strokes gained off the tee. Ese poderío nace de un trabajo físico intenso iniciado en su primer año universitario, cuando decidió transformar su cuerpo: ganó masa muscular, aumentó su velocidad y añadió hasta 40 yardas a su pegada. “Espero poder apoyarme en eso en el U.S. Open para tener una pequeña ventaja”, explica.
La experiencia de compartir circuito con referentes españoles como Jon Rahm, David Puig y Ángel Hidalgo también está marcando su crecimiento. La camaradería del grupo le ha ayudado a integrarse: “Ha sido muy bonito sentirme parte del grupo”. Sueña incluso con una vuelta de prácticas junto a Rahm.
Ahora, en un escenario mítico, sin árboles y con aroma a links, Rocco Repetto Taylor se enfrenta al mayor reto de su vida. Lo hace con ilusión, con respeto y con la sensación de estar viviendo un sueño que él mismo ha construido a base de trabajo, paciencia y gratitud.