De regreso al lugar donde logró uno de sus mayores hitos deportivos, Brooks Koepka confirmó que está lo suficientemente sano como para competir esta semana en el 126º Abierto de Estados Unidos, un torneo que conoce como pocos y que marcó su carrera para siempre. El estadounidense habló con los medios el martes, a escasos metros del green del hoyo 18 de Shinnecock Hills Golf Club, el mismo escenario donde en 2018 se convirtió en el primer jugador en 29 años en defender con éxito un título del US Open. Aquella victoria por un golpe sobre Tommy Fleetwood, un año después de su triunfo en Erin Hills, fue la segunda de las cinco grandes coronas que ha levantado hasta ahora.
Lo que debía ser un regreso triunfal tomó un giro inesperado el pasado fin de semana, cuando Koepka se retiró abruptamente del RBC Canadian Open. El jugador de 36 años marchaba cerca del liderato tras 36 hoyos en el TPC Toronto at Osprey Valley, pero el sábado comenzó a sentir molestias en la mano izquierda que comprometían su capacidad para sujetar el palo. Incapaz de competir con garantías, decidió retirarse antes de su salida del domingo.
El martes, ya en Shinnecock, explicó que el problema se debía a una ligera inflamación del nervio cubital, que afectaba la sensibilidad de los dedos anular y meñique. Una tomografía reciente descartó complicaciones en el cuello y la evolución ha sido positiva. Koepka aseguró sentirse preparado para debutar el jueves junto a Cameron Young y Chris Gotterup. “Estoy emocionado de poder volver a sostener un palo de golf. No creo que la fuerza de agarre sea del cien por cien, pero es suficiente. No hay dolor, absolutamente ningún dolor, que es lo más extraño de todo esto”, afirmó.
Un aviso para el resto del field
Un Koepka sin restricciones es una amenaza real para cualquier jugador del field, especialmente en un escenario tan exigente como Shinnecock Hills. En 2018 ya demostró que puede dominar un campo que castiga incluso a los mejores del mundo. Su estilo directo, sin obsesionarse con libros de distancias ni mapas de viento, contrasta con la tendencia actual del circuito. “Ese día simplemente me levanto y sigo adelante”, explicó sobre su mentalidad competitiva.
Su temporada en el PGA TOUR ha mostrado destellos, con seis top‑25 en doce torneos, pero sin un gran resultado que marque diferencias. Su juego de hierros ha sido sobresaliente —quinto en golpes ganados al approach—, aunque el putt le ha frenado en momentos clave. La retirada en Canadá le impedirá disputar los Signature Events, pero no ha mermado su ambición.
Ocho años después de escribir historia con su triunfo consecutivo, Koepka vuelve a Shinnecock con la intención de convertirse en el primer jugador desde Jack Nicklaus en ganar múltiples US Open en el mismo campo. “Me siento igual de bien. Creo que mi golpeo de bola es incluso mejor que antes. Estoy emocionado por el desafío”, aseguró. El escenario está listo. Él también.