Brooks Koepka encendió las alarmas del mundo del golf tras su inesperada retirada del RBC Canadian Open, un abandono motivado por un dolor intenso en el codo izquierdo y un preocupante entumecimiento en los dedos que le impedía sujetar el palo con normalidad. El estadounidense, que comenzó la tercera ronda a solo dos golpes del liderato, explicó después que apenas podía mantener el agarre con el dedo anular y el meñique, lo que provocaba que el palo se le deslizara de las manos.
Según relató, la sensación era de adormecimiento y pérdida de fuerza, un síntoma que suele asociarse a problemas nerviosos o inflamatorios en la zona del codo. Aunque recibió tratamiento inmediato y logró completar la vuelta con un 72, cayó 25 posiciones en la clasificación y decidió retirarse antes de disputar la ronda final, consciente de que competir en esas condiciones solo podía empeorar la situación.
La retirada llega en el peor momento posible: Koepka tenía previsto viajar a Shinnecock Hills, sede del U.S. Open de la próxima semana y escenario donde conquistó su segundo título del torneo en 2018. Su plan era llegar con ritmo competitivo y buenas sensaciones, pero ahora su participación está en duda. La capacidad de agarrar el palo sin dolor, la respuesta al tratamiento en los próximos días y el riesgo de agravar la lesión serán factores determinantes para decidir si puede competir en un major tan exigente.
Aunque el jugador mantiene la esperanza de recuperarse a tiempo, la realidad es que una lesión que afecta directamente al agarre —el fundamento de su potencia y precisión— supone un desafío serio a tan pocos días del torneo.
LAS LESIONES DE KOEPKA
Lesión de muñeca (2018) — Una de las más graves de su carrera. Sufrió un desgarro parcial en un tendón de la muñeca izquierda que lo obligó a perderse el Masters de Augusta. Estuvo varias semanas sin poder golpear bolas y llegó a temer por su futuro competitivo. Regresó meses después para ganar el U.S. Open y el PGA Championship, demostrando una recuperación extraordinaria.
Problemas de rodilla (2019–2021) — Quizá su lesión más persistente. Sufrió un daño en la rótula y posteriormente un desgarro del tendón rotuliano. Requirió múltiples tratamientos, infiltraciones y finalmente cirugía. Durante este periodo tuvo dificultades para agacharse, estabilizar la pierna y generar potencia, lo que afectó su consistencia en el swing.
Lesión de cadera (2020) — Se produjo por compensación debido a los problemas de rodilla. Le obligó a retirarse del CJ Cup y a modificar su preparación física. La cadera es clave en la rotación del swing, por lo que esta lesión redujo su velocidad y control.
Dolor en el cuello (2021) — Le obligó a retirarse del Players Championship. El cuello rígido le impedía girar con normalidad y afectaba su alineación en el impacto.