En un 2026 que ya pertenece a la historia del golf femenino, Nelly Korda se ha consolidado como la jugadora más en forma del planeta —y probablemente, la figura más dominante del golf mundial, sin distinción de género— gracias a una temporada que combina victorias de enorme prestigio, una regularidad casi inhumana y un nivel de confianza que la propia estadounidense reconoce como “el más alto de toda mi carrera”. Con apenas 27 años, la número uno del mundo ha firmado un inicio de curso que recuerda a las grandes épocas de Annika Sörenstam o Lorena Ochoa, encadenando actuaciones que han elevado el listón competitivo del LPGA Tour.
Su temporada comenzó con un aviso claro de lo que estaba por venir: victoria en el Hilton Grand Vacations Tournament of Champions en Lake Nona, un triunfo peculiar por las condiciones extremas de frío que obligaron a cancelar la última jornada, pero que no empañó su autoridad tras 54 hoyos impecables. “Fue una semana rarísima, pero jugué muy bien y me sentí en control desde el primer día”, explicó después la estadounidense. Ese control no fue un espejismo: en sus siguientes tres torneos —Fortinet Founders Cup, Ford Championship y Aramco Championship— terminó segunda, siempre en la pelea, siempre en el último partido del domingo.
Chevron, Riviera Maya y U.S. Women’s Open: la trilogía que define una era
El punto de inflexión llegó en abril, en el Chevron Championship, primer major del año, donde Nelly Korda ofreció una exhibición histórica. Sus dos primeras rondas, 65 y 65, marcaron el mejor registro de 36 hoyos jamás firmado en un major del LPGA Tour. Ganó de principio a fin, sin ceder el liderato en ningún momento, y recuperó el número uno del mundo con una autoridad que dejó sin respuesta al resto del field. “Sentí que todo encajaba. No estaba forzando nada. Simplemente dejé que mi juego fluyera”, dijo tras levantar su tercer grande.
Una semana después, en México, volvió a demostrar que su techo está más alto que nunca. En el Riviera Maya Open, disputado en Mayakoba, firmó cuatro vueltas en los 60 y apenas dos bogeys en 72 hoyos para conquistar su tercer título del año. Su victoria, con cuatro golpes de ventaja, confirmó que no se trataba de un pico puntual de forma, sino de un dominio sostenido. “Estoy disfrutando mucho competir. Me siento libre, agresiva cuando toca y paciente cuando lo necesito”, explicó entonces.
El tercer gran golpe llegó en junio, en el U.S. Women’s Open en Riviera Country Club, donde volvió a imponerse con una mezcla de potencia, precisión y temple que ya es su sello. Con vueltas de 73, 67, 67 y 69, y un control absoluto en los momentos críticos, sumó su cuarto major y su victoria más lucrativa hasta la fecha. “Este torneo siempre me ha exigido lo mejor. Ganarlo así, en un campo tan duro, significa muchísimo para mí”, confesó emocionada.
El éxito de Nelly Korda en 2026 no es casualidad. Su consistencia desde el tee —una de las mejores del mundo en Strokes Gained: Off the Tee— se combina con un cambio clave: el regreso a un putter blade SC Tour Prototype, similar al que utilizó en su espectacular 2024. Ese ajuste técnico ha devuelto a su juego corto la finura que le faltó en 2025. A ello se suma una mentalidad más madura, menos obsesionada con la perfección y más centrada en la gestión emocional. “Este año quiero disfrutar más, no estresarme. Si me meto en problemas, lo resolveré”, dijo en Houston. Y lo está cumpliendo.
Con cuatro victorias, múltiples segundos puestos y un dominio estadístico abrumador, Nelly Korda no solo es la jugadora más en forma del golf mundial: es la referencia absoluta del deporte en 2026. Una campeona en plenitud, dueña de su juego y de una temporada que ya es legendaria.