La número uno del mundo conquistó el domingo el 81º US Women’s Open en el histórico Riviera Country Club, resistiendo la presión de la inglesa Charley Hull y la mexicana Gaby López en un desenlace dramático que se decidió en el último green. Un putt de apenas 75 centímetros para ganar el torneo recorrió media circunferencia del hoyo antes de caer finalmente dentro de la copa, provocando una mezcla de incredulidad, alivio y emoción en la estadounidense. “Es todavía más dulce, especialmente después de ese efecto helado en espiral que hizo la bola en el último hoyo”, bromeó Korda tras levantar el trofeo.
La estadounidense cerró el campeonato con una vuelta final de 69 golpes (-2) para terminar con un acumulado de ocho bajo par y sumar el cuarto major de su carrera, el segundo consecutivo tras su reciente triunfo en el Chevron Championship. A diferencia de aquella victoria dominante en Texas, esta vez Korda tuvo que luchar hasta el último instante. Comenzó el torneo con una discreta tarjeta de 73 golpes que la dejaba a siete impactos del liderato, pero reaccionó con dos extraordinarias rondas consecutivas de 67 golpes para colocarse en cabeza antes de la jornada definitiva.
El domingo nunca logró despegarse de sus perseguidoras. La batalla fue constante durante toda la tarde, con hasta siete jugadoras separadas por apenas dos golpes y un viento creciente que convirtió Riviera en un auténtico examen de resistencia mental. “Ha sido una semana de mucho desgaste. Ni siquiera sentía que tuviera mi mejor juego. Simplemente estuve luchando en cada hoyo, y eso es lo que son los majors. No importa si tienes tu juego A, B o C. Tienes que estar preparada mentalmente”, explicó la campeona.
La clave de la victoria llegó en el hoyo 17. Korda embocó un putt de birdie de casi tres metros que le permitió romper un cuádruple empate en cabeza que compartía con Gaby López, Charley Hull y la surcoreana In Gee Chun. “No suelo celebrar demasiado los putts, pero esta semana sí lo hice. En el 17 levanté los dos puños porque sabía exactamente lo que significaba”, reconoció.
La estadounidense llegó al 18 con una mínima ventaja. Su golpe de aproximación encontró el green y dos putts parecían suficientes para conquistar el único major que todavía faltaba en su colección. Sin embargo, el segundo putt estuvo a punto de salir despedido del hoyo y obligar a un desempate a tres bandas. La bola recorrió medio borde antes de caer definitivamente entre los gritos del público.
La emoción fue inmediata. Korda rompió a llorar mientras celebraba una victoria que perseguía desde niña. “Es un sueño hecho realidad. Llevo soñando con este momento desde que era pequeña”, confesó.
La inglesa Charley Hull, que comenzó la semana con dificultades y apenas superó el corte, protagonizó una espectacular remontada durante el fin de semana con vueltas de 65 y 67 golpes. Terminó a un solo golpe de la campeona, sumando su quinto segundo puesto en un major. “Me encanta jugar majors. Es donde realmente encuentro mi motivación. Quizá en torneos normales me cuesta un poco más, pero cuando llega una semana de grande, simplemente me encanta competir”, explicó Hull.
También se quedó a un golpe de la gloria la mexicana Gaby López, que firmó una actuación memorable para quedarse a las puertas de su primer major. Por detrás finalizaron In Gee Chun, a dos golpes de la vencedora, y la surcoreana Sei Young Kim, que compartía liderato al inicio del día pero no pudo mantener el ritmo en los hoyos finales.
La victoria supone el cuarto título de la temporada para Korda en apenas ocho torneos disputados, un dominio que recuerda a algunas de las mejores campañas de la historia reciente del golf femenino. Además, se embolsó 2,5 millones de dólares, la mayor recompensa económica jamás entregada en un US Women’s Open.
Pero más allá del dinero y las estadísticas, la victoria significó la culminación de un sueño perseguido durante más de una década, desde que una adolescente llamada Nelly Korda disputó su primer US Women’s Open en 2013. “Claro que he tenido dudas. Incluso durante la vuelta me pregunté si alguna vez lograría ganarlo. Todos tenemos dudas, es parte de ser humano. No sé si me he quitado un peso de encima, pero sí estoy enormemente orgullosa de la lucha que he mostrado esta semana y de haber cumplido el sueño de aquella niña”, concluyó la nueva campeona.