El viento y la dureza del campo se convirtieron en los grandes protagonista sde la segunda jornada del Memorial Tournament, pero mientras la mayoría de los jugadores sufrían para mantener el control de la bola en Muirfield Village, J.T. Poston encontró la fórmula para dominar unas condiciones que muchos calificaron como brutales. Gracias a una espectacular vuelta de 65 golpes (-7), el estadounidense se situó como líder del torneo con un acumulado de nueve bajo par, aventajando en un golpe a Ryan Gerard al término de la jornada. Un resultado de ciencia ficción que mejora hasta e tres golpes las mejores rondas del día.
Nada hacía presagiar una actuación tan contundente. Sin embargo, Poston aprovechó al máximo una combinación de precisión y confianza sobre los greenes para firmar ocho birdies en una ronda que adquirió aún más valor al compararla con la media del campo: nueve golpes mejor que el promedio de los participantes. La dureza de la jornada quedó reflejada en los testimonios de varios de los protagonistas. Cuando le preguntaron a Tommy Fleetwood si las condiciones habían sido más complicadas que el día anterior, el inglés respondió con ironía: «¿Eso es una pregunta?». Acto seguido fue más explícito: «Ha sido realmente brutal».
La opinión fue compartida por Justin Thomas, quien necesitó un brillante golpe corto desde detrás del green del hoyo 18 y un putt de casi dos metros para asegurar el corte. «No puedo expresar con palabras lo difícil que ha sido», afirmó. «Ha sido la ronda más dura que recuerdo, ya sea en un major o fuera de él. Ha sido una auténtica locura».
Mientras muchos luchaban por sobrevivir, Poston disfrutaba del desafío. El estadounidense había decidido la semana pasada cambiar de bola y apostar por un modelo de Titleist diseñado para ofrecer un mejor rendimiento en condiciones ventosas. «Se supone que me ayuda un poco cuando sopla el viento», explicó. «Sabíamos que hoy iba a ser una buena prueba y la verdad es que funcionó muy bien. Hubo algunos golpes que no impacté perfectamente y aun así la bola respondió de maravilla». Aunque la nueva bola contribuyó al resultado, el putter también desempeñó un papel fundamental. Solo dos de sus ocho birdies llegaron desde menos de tres metros. En total, necesitó únicamente 24 putts durante la ronda y ganó cuatro golpes al campo en las estadísticas de putting. «Las dos cosas ayudaron», resumió. «La bola me llevó hasta allí y el putter me ayudó a meterla en el hoyo». El líder incluso reconoció entre risas que probablemente fue el único jugador feliz de ver aparecer el viento. «Cuando haces 65 golpes es difícil decir que no», comentó. «Sabía que el campo iba a jugarse muy duro. El objetivo era ser paciente, seguir ejecutando los golpes como el día anterior y aprovechar un buen comienzo. Embocar algunos putts largos en los primeros hoyos me permitió coger impulso».
Por detrás, Ryan Gerard firmó una valiosa tarjeta de 69 golpes para mantenerse a un solo golpe de la cabeza. El estadounidense recordó perfectamente el momento en el que las condiciones cambiaron por completo. «Estaba echándome protector solar en el hoyo 7 cuando de repente empezó a salir disparado por todas partes», relató. «Mi caddie me dijo: “Bueno, parece que ahora sí hace viento”». Y, efectivamente, la situación fue empeorando con el paso de las horas.
El número uno del mundo, Scottie Scheffler, también sufrió. Llegó a a pgar un socket y confesó que durante buena parte del recorrido sintió que podía acabar firmando una vuelta cercana a los 90 golpes. Sin embargo, reaccionó en los últimos hoyos con tres birdies para salvar una tarjeta de 72 impactos. Aun así, quedó a diez golpes del liderato en su intento de conquistar un tercer Memorial consecutivo.
Tampoco fue un día sencillo para Rory McIlroy, que terminó con 74 golpes después de encadenar un doble bogey y dos bogeys en sus últimos seis hoyos. El norirlandés también se encuentra a diez golpes de Poston y ve complicarse su objetivo de lograr su primera victoria en Muirfield Village tras catorce intentos.
Más cerca de la pelea aparece Sam Burns, que repitió una ronda de 69 golpes y se situó a tres impactos del liderato, seguido por Fleetwood, que entregó una tarjeta de 73. A pesar de mantenerse segundo, Gerard reconoció que su rendimiento estuvo lejos de ser perfecto. El estadounidense destacó varios salvamentos decisivos para mantenerse en la lucha y recordó dos errores desde el tee en los pares cinco de la segunda vuelta que podrían haber resultado mucho más costosos. «Mental y físicamente este lugar es un monstruo», aseguró. «No solo por la caminata, sino también por las alergias y por todo lo que supone jugar aquí. Es una auténtica prueba de paciencia».