El 108º PGA Championship aterriza esta semana en el histórico Aronimink Golf Club, en Newton Square (Pensilvania), un escenario clásico, exigente y perfecto para medir el pulso real del golf mundial. La PGA of America ha confirmado un field de 156 jugadores, con un nivel competitivo altísimo: 15 campeones del PGA Championship, 29 ganadores de majors y 20 profesionales de la PGA of America representando al Corebridge Financial Team. Un plantel profundo, variado y con múltiples historias en juego, que además ha vivido movimientos importantes en los últimos días.
Las últimas incorporaciones al torneo llegaron el domingo 10 de mayo, cuando Kristoffer Reitan, Brandt Snedeker y Sudarshan Yellamaraju aseguraron su presencia tras las victorias en el Truist Championship y el ONEflight Myrtle Beach Classic, completando así los dos últimos huecos disponibles. Antes, el martes 5, se produjo una baja de enorme impacto: Phil Mickelson, campeón del torneo en 2005 y 2021, se retiró dejando su plaza al primer rteserva, Max Homa, que entra finalmente en el campeonato.
Tres españoles a por todas
Con este escenario, Aronimink se convierte en un cruce de caminos entre generaciones, estilos y ambiciones. Y entre los nombres más esperados destacan tres españoles que llegan en momentos muy distintos, pero con opciones reales de protagonismo: Jon Rahm, David Puig y Ángel Ayora.
Jon Rahm vuelve a un major con la mirada puesta en recuperar sensaciones y reafirmar su condición de jugador dominante. Aronimink, largo, técnico y con greenes que exigen precisión absoluta, encaja bien con su potencia y su capacidad para controlar el vuelo de bola. El vasco, siempre competitivo en grandes escenarios, sabe que este PGA Championship puede marcar un punto de inflexión en su temporada. Su consistencia desde el tee y su habilidad para generar oportunidades en campos difíciles lo convierten, una vez más, en uno de los grandes favoritos.
David Puig, por su parte, llega en plena madurez competitiva. Su evolución en los últimos meses ha sido notable: más sólido, más paciente y con un juego largo que puede hacer daño en Aronimink. Puig ya no es una promesa; es una realidad. Su reto será mantener la calma en un major que castiga cada error, pero su capacidad para generar rachas de birdies y su creciente experiencia internacional lo sitúan como un jugador a seguir muy de cerca.
El tercer español, Ángel Ayora, afronta el torneo como una oportunidad extraordinaria para medirse con la élite mundial. Su presencia en el field es un premio a su progresión y a su carácter competitivo. Ayora aporta frescura, valentía y un juego agresivo que puede sorprender en un escenario tan exigente. Para él, superar el corte ya sería un éxito, pero su talento invita a pensar que puede aspirar a algo más.
Los mejores jugadores del mundo
Más allá de los españoles, el field está repleto de figuras capaces de ganar. Scottie Scheffler, número uno del mundo, llega como referencia absoluta por consistencia, control y mentalidad. Brooks Koepka, tres veces campeón del PGA Championship, siempre eleva su nivel en los majors. Rory McIlroy, con pasado brillante en Aronimink, busca romper su sequía en grandes. Xander Schauffele, Collin Morikawa, Viktor Hovland, Cameron Smith, Tommy Fleetwood o Patrick Cantlay completan un abanico de candidatos tan amplio como imprevisible.
El torneo también ofrece historias singulares: el regreso competitivo de Martin Kaymer, la presencia de jóvenes como Ludvig Åberg, la solidez de Matthew Fitzpatrick, el talento emergente de Akshay Bhatia o la incógnita permanente de Bryson DeChambeau, siempre capaz de desatar tormentas de potencia.
Aronimink, con su diseño clásico y su exigencia estratégica, será juez implacable. El rough denso, los greenes elevados y la necesidad de colocar la bola en las zonas correctas convertirán cada vuelta en un examen de precisión y temple. El PGA Championship promete emoción, drama y golf del más alto nivel. Y, con tres españoles en el field, también promete ilusión.