La cuarta vuelta de Jon Rahm en el Masters de Augusta 2026 dejó una sensación conocida: un gran domingo… cuando ya no había nada en juego. Igual que en 2025, el campeón de 2023 volvió a brillar demasiado tarde, firmando un 68 (-4) que maquilló un torneo en el que su protagonismo fue mínimo pese a partir como uno de los grandes favoritos. Su tarjeta final, sólida y limpia, no cambia la lectura general: Rahm nunca llegó a entrar en la pelea real por la Chaqueta Verde.
Un arranque por fin a la altura
Rahm salió al campo sin presión y eso se notó desde el primer hoyo. El par en el 1 dio paso a un tramo muy fino: birdies en el 2 y 3, un par en el 4, y un bogey en el 5 que fue su único tropiezo en la ida. Respondió con autoridad: par en el 6, birdie en el 7, par en el 8 y un excelente birdie en el 9 para cerrar un 33 (-3) que, en cualquier otro contexto, habría sido un golpe de autoridad.
El contraste con los días anteriores era evidente. Rahm, que había luchado con el control del driver y la precisión con los hierros durante las tres primeras rondas, por fin encontró líneas claras desde el tee y un ritmo de greenes que no había mostrado en toda la semana.
Una vuelta interior de jugador grande
La segunda mitad mantuvo el tono. Encadenó pares en el 10 y 11, y en el 12 firmó uno de los golpes del día: un hierro perfecto que dejó un birdie casi dado, situándose en -4. El 13 lo resolvió con par, y en el 14 volvió a mostrar solidez con otro par sin apuros.
El 15, históricamente un hoyo de oportunidades para él, se saldó con par, y en el 16 mantuvo el ritmo con otro par que consolidaba su vuelta sin errores. El 17 lo resolvió con par y en el 18, tras una salida sólida y un segundo golpe controlado, cerró con bogey, su único error en la vuelta interior, para un 35 (-1).
El total del día, 68 golpes, fue uno de los mejores resultados del domingo, pero insuficiente para alterar un torneo que se le había escapado mucho antes.
Un Masters discreto para un favorito
El balance final es claro: Rahm terminó con +4 en el total, lejos de la lucha por el título y sin presencia real en los momentos decisivos. Su domingo fue brillante, sí, pero volvió a llegar cuando el torneo ya estaba decidido. Para un jugador de su calibre, el bagaje es corto. Ahora, sin tiempo para lamentaciones, Rahm viajará directamente a México para retomar su actividad en el LIV Golf Series, donde defiende título en uno de los eventos más potentes del circuito.