Masters de augusta

Potgieter y Kataoka: un desafío silencioso para el viernes

Masters de Augusta

Guillermo Salmerón | Viernes 10 de abril de 2026

En un Masters donde los focos apuntan siempre a los grandes nombres, la primera jornada dejó también una historia paralela, silenciosa y dura: la de Aldrich Potgieter y Naoyuki Kataoka, ambos cerrando la clasificación con un +12 que refleja la crudeza de un Augusta National implacable. Dos jugadores jóvenes, con talento y futuro, que este jueves vivieron la cara más áspera del primer major del año. Muy lejos de los líderes y con el corte prácticamente imposible, su gran reto mañana será evitar la última posición en este 90º Masters de Augusta.






La vuelta de Aldrich Potgieter (+12)

El sudafricano Aldrich Potgieter, en su segunda participación en el Masters, sufrió desde el primer tee. Su 84 golpes fueron un recorrido lleno de trampas, errores y golpes que Augusta castiga sin piedad. Comenzó con un doble bogey en el 1 que marcó el tono de su día. Alternó momentos de resistencia con hoyos donde el campo lo desbordó, especialmente en el 7, el 8 y el 18, donde firmó bogeys y dobles que hundieron su tarjeta. Aun así, Potgieter mostró actitud y valentía, consciente de que Augusta no perdona la mínima imprecisión. Su potencia desde el tee no fue suficiente para compensar la falta de precisión en los greenes, y su juego corto no logró rescatarlo en los momentos clave. Mañana, su objetivo será simple pero exigente: competir con orgullo y evitar el farolillo rojo.

La de Naoyuki Kataoka, igual de mala

El japonés Naoyuki Kataoka, debutante en el Masters y en majors, vivió una experiencia igualmente dura. Su 84 golpes reflejan un día de lucha constante, especialmente en los hoyos 3, 13 y 15, donde firmó dobles bogeys que lo alejaron de cualquier opción de estabilidad. Kataoka, que llegó a Augusta tras ganar el Japan Open y con la ilusión de medirse a los mejores del mundo, se encontró con un campo que exige una precisión quirúrgica y una lectura de greenes que solo la experiencia concede. Aun así, dejó destellos de calidad en el 4, el 6 y el 12, donde logró pares muy trabajados.

Ambos comparten ahora un mismo destino: luchar por no terminar últimos. El corte está fuera de alcance, pero el orgullo competitivo sigue intacto. Augusta ha sido cruel, sí, pero también les ofrece mañana una oportunidad de aprendizaje y reivindicación. En la sombra, lejos de los titulares, también se juega otro Masters.

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