En un Masters donde los focos apuntan siempre a los grandes nombres, la primera jornada dejó también una historia paralela, silenciosa y dura: la de Aldrich Potgieter y Naoyuki Kataoka, ambos cerrando la clasificación con un +12 que refleja la crudeza de un Augusta National implacable. Dos jugadores jóvenes, con talento y futuro, que este jueves vivieron la cara más áspera del primer major del año. Muy lejos de los líderes y con el corte prácticamente imposible, su gran reto mañana será evitar la última posición en este 90º Masters de Augusta.
La vuelta de Aldrich Potgieter (+12)
El sudafricano Aldrich Potgieter, en su segunda participación en el Masters, sufrió desde el primer tee. Su 84 golpes fueron un recorrido lleno de trampas, errores y golpes que Augusta castiga sin piedad. Comenzó con un doble bogey en el 1 que marcó el tono de su día. Alternó momentos de resistencia con hoyos donde el campo lo desbordó, especialmente en el 7, el 8 y el 18, donde firmó bogeys y dobles que hundieron su tarjeta. Aun así, Potgieter mostró actitud y valentía, consciente de que Augusta no perdona la mínima imprecisión. Su potencia desde el tee no fue suficiente para compensar la falta de precisión en los greenes, y su juego corto no logró rescatarlo en los momentos clave. Mañana, su objetivo será simple pero exigente: competir con orgullo y evitar el farolillo rojo.
La de Naoyuki Kataoka, igual de mala
El japonés Naoyuki Kataoka, debutante en el Masters y en majors, vivió una experiencia igualmente dura. Su 84 golpes reflejan un día de lucha constante, especialmente en los hoyos 3, 13 y 15, donde firmó dobles bogeys que lo alejaron de cualquier opción de estabilidad. Kataoka, que llegó a Augusta tras ganar el Japan Open y con la ilusión de medirse a los mejores del mundo, se encontró con un campo que exige una precisión quirúrgica y una lectura de greenes que solo la experiencia concede. Aun así, dejó destellos de calidad en el 4, el 6 y el 12, donde logró pares muy trabajados.