Masters de augusta

Las tradiciones del Masters de Augusta: cena y pares 3 igual de espectaculares

Eventos singulares

Guillermo Salmerón | Miércoles 08 de abril de 2026

La semana del Masters siempre tiene un pulso propio, un ritmo que Augusta marca con la precisión de un metrónomo verde. Entre todos los rituales que elevan este torneo por encima del resto, dos momentos destacan por su magnetismo emocional: la Cena de Campeones del martes y el siempre entrañable Torneo de Pares 3 del miércoles. Juntos forman un díptico perfecto que resume la esencia del primer major del año: respeto por la historia y celebración del presente.






La Cena de Campeones: memoria viva del Masters

La cena de este año -organizada por Rory McIlroy- volvió a reunir a los guardianes de la chaqueta verde alrededor de una mesa que es, en realidad, un altar. El anfitrión, como manda la tradición, fue el vigente campeón, que diseñó un menú tan personal como simbólico. Entre brindis, anécdotas y miradas cómplices, la velada se convirtió en un repaso íntimo a décadas de grandeza. Allí estaban leyendas que han moldeado el torneo y jóvenes campeones que apenas empiezan a escribir su capítulo.

La fotografía de grupo —siempre solemne, siempre icónica— volvió a capturar ese instante irrepetible en el que generaciones enteras se alinean bajo un mismo techo. No hay otro deporte que reúna a sus héroes de esta manera, sin focos, sin público, solo con la liturgia de Augusta como testigo. Es una noche que no se televisa, pero cuyo eco se siente en cada rincón del club durante el resto de la semana.

Los pares 3: la sonrisa antes de la tormenta

Apenas unas horas después, Augusta cambia de tono. El miércoles llega el Torneo de Par 3, una celebración ligera, familiar, casi infantil, donde los jugadores se permiten un respiro antes de la batalla real. Hijos, parejas y amigos se convierten en caddies improvisados, los hoyos se llenan de risas y los hoyos en uno brotan como si el campo quisiera regalar un último gesto de magia.






Este año no fue diferente: ambiente distendido, abrazos, bromas y esa sensación de que, por un día, el golf profesional se permite ser simplemente golf. Pero bajo esa alegría late también la tensión del jueves, la certeza de que el gran desafío está a punto de comenzar.

TEMAS RELACIONADOS: