La tercera jornada del Valero Texas Open 2026 estuvo marcada por un sábado extremadamente complicado en el TPC San Antonio, donde las lluvias intensas y la presencia de tormentas eléctricas obligaron a suspender el juego antes de que la mayoría de los jugadores pudiera completar la vuelta. La suspensión, decretada poco antes de la una de la tarde hora local, dejó el campo impracticable y sin posibilidad de reanudación, por lo que la organización decidió trasladar la conclusión de la ronda al domingo por la mañana. Esto obligará a muchos jugadores a afrontar un domingo maratoniano, con más de treinta hoyos por disputar y un terreno todavía pesado por la acumulación de agua.
En el momento de la interrupción, Robert MacIntyre mantenía el liderato con un total de quince bajo par tras seis hoyos, aunque su ventaja se había reducido debido al empuje de Ludvig Åberg, que firmó un inicio impecable con tres birdies en sus seis primeros hoyos para situarse en trece bajo par. El sueco, muy sólido desde el tee y certero con los hierros, logró colocarse a solo dos golpes del escocés, abriendo por completo la lucha por el torneo y añadiendo tensión a una jornada final que ya de por sí se presenta exigente.
Por detrás, la clasificación se comprimió de manera notable. Matt Wallace y Ryo Hisatsune ascendieron hasta la tercera posición provisional con once bajo par; el inglés había alcanzado el hoyo catorce y el japonés el ocho cuando se decretó la suspensión. Ambos aprovecharon las condiciones blandas del campo para sumar aciertos y mantenerse a una distancia que todavía les permite aspirar al título. También se mantuvo en la pelea Tony Finau, situado en diez bajo par tras siete hoyos y necesitado de una victoria para obtener la última plaza disponible para el Masters, aunque sin encontrar aún la racha de birdies que le permita acercarse a los dos primeros.
Tras ellos, un grupo compacto de jugadores se mantenía entre nueve y ocho bajo par, con nombres como Kevin Roy, Bud Cauley o Thorbjørn Olesen, todos ellos bien posicionados para escalar en cuanto se reanude la acción. Con la tercera ronda aún incompleta y un domingo que exigirá resistencia, precisión y paciencia, el torneo queda completamente abierto y promete una jornada final vibrante, condicionada por un clima que ya ha demostrado su capacidad para alterar el guion y que podría seguir influyendo en el desenlace de un Valero Texas Open convertido en una auténtica prueba de supervivencia mental y física.