Dio comienzo el Augusta National Women’s Amateur y lo hizo con otro gran arranque del golf español personalizado en Andrea Revuelta (-6), que está dispuesta a seguir el testigo de Carla Bernat, primera española ganadora del torneo en 2025. Revuelta comparte la tercera posición tras los primeros 18 hoyos disputados en Champions Retreat. Pese a que la española comenzó con bogey en el primer hoyo, tras un tripateo, no se desestabilizó en ningún momento para culminar los 17 hoyos restantes con siete birdies y sin errores, para cerrar con 66 golpes.
Bajo par logró también finalizar Paula Martín, con una ronda más discreta de 71 golpes (-1). Su primer registro, con cuatro birdies y tres bogeys, deja a la española, también estudiante de Stanford, empatada en la posición 23ª. Más complicado lo van a tener Cata Fernández y Rocío Tejedo, ambas con rondas sobre par, que necesitan reaccionar hoy si quieren clasificarse para la gran final del sábado en el mítico Augusta National Golf Club. Cata finalizó con 75 golpes (+3), compartiendo el puesto 57º, mientras que Rocío Tejedo empeoró en un golpe ese resultado y, con 76 (+6), está empatada en el puesto 59º. Hoy se juega la segunda jornada en el mismo escenario, donde Andrea Revuelta saldrá a solo un golpe de la cabeza del torneo, conformada por la colombiana María José Marín y la surcoreana Soomin Oh.
Ambas protagonizaron vueltas impecables de 65 golpes sin errores en la jornada inicial. El foco, desde la perspectiva española, está en la solidez y competitividad de sus jugadoras en un torneo donde el margen de error es mínimo. En un campo como Champions Retreat, donde el promedio de golpes (72,22) ha sido el más bajo en la historia del torneo, las golfistas españolas han sabido adaptarse a un ritmo de birdies constante y a la presión de un field que reúne a las mejores amateurs del mundo.
El Augusta National Women’s Amateur está evidenciando una evolución clara hacia resultados más bajos: récord de jugadoras bajo par (31) y hasta nueve vueltas sin bogeys en la primera jornada. Un contexto que obliga a las españolas a jugar de manera agresiva pero inteligente, sabiendo que cualquier desconexión puede dejarlas fuera del fin de semana.
En ese escenario, la clave ha estado en la paciencia, una virtud que la propia líder, María José Marín, destacaba tras su vuelta:
“He aprendido a ser paciente, a no forzar cuando las cosas no salen y a dejar que el golf fluya”, explicó la colombiana, en una reflexión que bien podría aplicarse al planteamiento de las jugadoras españolas en este torneo.
La segunda jornada deja todo abierto de cara al corte y a la clasificación para Augusta. Con diferencias mínimas y un leaderboard comprimido, las españolas afrontan la jornada definitiva en Champions Retreat con opciones reales de meterse entre las mejores. El premio no es menor: disputar la ronda final en Augusta National, el escenario más icónico del golf mundial, reservado solo para las 30 mejores del torneo.