Rory McIlroy ha desvelado el menú que ofrecerá en la tradicional cena del Masters Club del martes previo al torneo, un conjunto de platos ecléctico inspirado en su infancia, en la gastronomía local de Georgia y en algunas de sus comidas favoritas de distintos lugares del mundo explicando que lo diseñó “desde el corazón, a partir de experiencias personales y con un toque de nostalgia sobre lo que quería servir”.
El menú comienza con cuatro aperitivos: dátiles envueltos en beicon, minihamburguesas de carne de alce a la parrilla, tempura de gambas rock shrimp y una focaccia de melocotón y ricotta. Los dátiles son un guiño a su madre, que los preparaba con frecuencia cuando él era niño. La focaccia rinde homenaje al sabor característico de Georgia. McIlroy añadió que, en la preparación del Masters del año pasado, consumió mucha carne de alce, lo que le animó a incluirla en la carta.
Como primer plato, ha elegido carpaccio de atún de aleta amarilla, una recreación de un plato de su restaurante favorito en Nueva York, Le Bernardin. Señaló que “es un plato muy sencillo, pero imprescindible cada vez que voy”, y que el club incluso colaboró con los chefs del restaurante para reproducirlo con fidelidad.
El plato principal ofrece dos opciones: filete de wagyu o salmón marcado a la plancha. Las guarniciones incluyen el tradicional Irish Champ —“de pequeño me lo comía a cucharadas”, recordó—, coles de Bruselas, zanahorias glaseadas y aros de cebolla Vidalia. Para el postre, McIlroy ha optado por un clásico infalible: sticky toffee pudding.
Mostró especial entusiasmo al presentar la selección de vinos, ya que pudo escoger varias botellas de la bodega de Augusta National. Ha elegido un champán Salon Brut 2015, un Domaine Leflaive Bâtard-Montrachet 2022 —el primer vino blanco que realmente le gustó—, un Château Lafite Rothschild 1990 y un Château d’Yquem 1989 como vino de postre. Recordó que bebió el Lafite Rothschild 1990 la noche en que ganó el Masters, y que el Yquem, de su año de nacimiento, “es como oro líquido”.
Afirmó que quería ser muy cuidadoso con la elección de los vinos, ya que es una de sus grandes pasiones y lleva alrededor de una década coleccionándolos. Trabajar con los sumilleres del club para seleccionarlos fue, según dijo, “muy divertido”.
La cena es una de las tradiciones más emblemáticas del primer grande del año, celebrada cada martes para todos los campeones anteriores. El ganador del año previo es quien elige el menú —y quien paga la cuenta—.
El año pasado, Scottie Scheffler se mantuvo fiel a sus raíces texanas con un menú que incluía minihamburguesas “Scottie-Style”, gambas picantes, bocados de albóndigas y raviolis “Papa Scheff” y chili texano. Como plato principal, los asistentes podían elegir entre un cowboy ribeye a la leña o pescado rojo ennegrecido. El postre fue una galleta de chocolate servida en sartén.