La quincoagésima segunda edición del The Players Championship bajó el telón en el TPC Sawgrass con una jornada final vibrante que coronó al estadounidense Cam Young como campeón tras una demostración de temple y precisión en los hoyos más icónicos del recorrido. Young firmó un brillante 68 final para cerrar el torneo con -13 y sellar su victoria por un solo golpe, un triunfo que se decidió en los últimos metros del Stadium Course.
Su birdie en el 17, ejecutado con un hierro impecable hacia una bandera traicionera sobre la isla, y un par sólido en el 18, donde evitó el agua con un drive controlado y un segundo golpe quirúrgico, fueron la rúbrica perfecta a una semana de golf consistente y valiente. A su espalda, el inglés Matt Fitzpatrick veía cómo sus opciones de forzar un desempate se desvanecían con un bogey en el 18 que lo dejó a -12, un golpe que pesó como una losa después de haber completado una ronda final de enorme calidad.
El tercer puesto fue para Xander Schauffele, que terminó con -11 tras un recorrido final de 69 golpes. El estadounidense, siempre fiable en los grandes escenarios, pagó caro su 74 del sábado, pero aun así se mantuvo en la pelea hasta el final. A un golpe de él, con -10, se situó el escocés Robert MacIntyre, cuya tarjeta de 65 golpes el sábado lo catapultó hacia las posiciones de privilegio y cuyo 69 final confirmó su creciente madurez competitiva.
El quinto puesto, compartido a -9, reunió a tres protagonistas de perfiles muy distintos. El canadiense Sudarshan Yellamaraju fue una de las grandes sorpresas del torneo, firmando un 68 final que lo consolidó entre la élite en una semana inolvidable. Junto a él terminó el estadounidense Jacob Bridgeman, sólido de principio a fin, y también el sueco Ludvig Åberg, cuya actuación fue una montaña rusa: tras un espectacular 63 el viernes, se desplomó con un 76 final que lo alejó de la lucha por el título y simbolizó el hundimiento del partido estelar.
En octava posición, con -8, se agruparon tres jugadores de enorme calidad: el inglés Tommy Fleetwood, que cerró con un notable 68; el austríaco Sepp Straka, siempre competitivo; y el estadounidense Justin Thomas, que no logró encontrar la chispa suficiente para acercarse a los líderes. Todos ellos completaron un top‑10 de enorme nivel, reflejo de la profundidad del field en el considerado “quinto major”.
Más allá de los diez primeros, la atención también estuvo puesta en dos nombres propios que llegaban como grandes favoritos y salieron de Sawgrass con más dudas que certezas. El número uno del mundo, Scottie Scheffler, terminó en el puesto 22 con -5, lastrado por problemas persistentes con el drive que lo obligaron a jugar demasiados segundos golpes desde posiciones incómodas. Aunque su 67 del sábado insinuó una posible remontada, el domingo volvió a mostrar irregularidad. Por su parte, el defensor del título, Rory McIlroy, finalizó en el puesto 46 con el par del campo. El norirlandés, limitado físicamente por molestias en la espalda, nunca encontró continuidad y su juego largo careció de la potencia y precisión habituales. Ambos miran ya hacia el Masters de Augusta, pero el test de Sawgrass deja interrogantes que deberán resolver antes de pisar el Augusta National.
El capítulo más amargo de la jornada lo protagonizaron los dos integrantes del partido estelar: el estadounidense Michael Thorbjornsen y el sueco Ludvig Åberg. Thorbjornsen, que había brillado con un 65 el viernes y un 67 el sábado, se hundió con un 77 final que lo relegó al puesto 22. Åberg, por su parte, pasó de ser candidato al título a despedirse con un 76 que lo dejó sin opciones y evidenció las dificultades de gestionar la presión en un escenario tan exigente.
El triunfo de Cam Young, trabajado golpe a golpe y rematado con una sangre fría admirable en los hoyos decisivos, lo consagra definitivamente como uno de los grandes talentos del golf estadounidense. En un TPC Sawgrass que no perdona, Young encontró la manera de brillar cuando más importaba.