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Daniel Berger se dispara en Bay Hill y domina un viernes de supervivencia en modo US Open

PGA Tour

Elperiodigolf | Sábado 07 de marzo de 2026

El Arnold Palmer Invitational comenzó a adquirir ese aroma áspero y exigente que recuerdó a un U.S. Open. El viento, los greenes secos y la dificultad creciente del Bay Hill Club & Lodge, en Orlando, transformaron la segunda jornada en un auténtico examen de paciencia. En ese escenario hostil, Daniel Berger fue el único que pareció moverse con naturalidad. El estadounidense volvió a demostrar que marzo en Florida es su territorio. Con un golf sólido, basado en una precisión constante desde la calle y una lectura impecable de los greenes, firmó una vuelta de 68 golpes (-4) que lo dejó como líder destacado del torneo con 13 bajo par (131), cinco golpes por delante de sus perseguidores. Berger construyó su ronda con cinco birdies y una serenidad que contrastaba con el sufrimiento general del campo. Más allá de los aciertos al hoyo, destacó su control en los putts largos, fundamentales en unos greenes cada vez más duros y rápidos. “Hay que mantenerse paciente y aceptar lo que te da el campo. Y cuando aparece una oportunidad, hay que aprovecharla, porque no hay muchas”, explicó Berger al terminar.






Las condiciones del recorrido hicieron estragos. Varios jugadores compararon la dureza del campo con la de un major. Harris English, tras entregar una trabajada tarjeta de 72 golpes, fue muy claro:“Parecía un domingo por la tarde en los greenes… y estamos a viernes. Es como un U.S. Open en primavera”. El estado de las superficies fue tema central durante toda la jornada. Collin Morikawa incluso bromeó con una “escala de colores” para describir su evolución: del amarillo del miércoles al marrón intenso que, según él, podría volverse “casi púrpura” el domingo si no llega la lluvia.

Bhatia se acerca, McIlroy remonta

En la clasificación, Akshay Bhatia fue el mejor de la tarde con 66 golpes (-6), colocándose segundo a cinco impactos del líder. Un golpe más atrás aparecen Ludvig Åberg (71), Collin Morikawa (71) y Sahith Theegala (67). Entre los nombres destacados, Rory McIlroy entregó una sólida tarjeta de 68 golpes, con un único bogey en toda la ronda, para escalar posiciones en la tabla. Sin embargo, el norirlandés terminó el día a nueve golpes de Berger, después de que el líder igualara su resultado.“Si no llueve en los próximos días —y parece que no lo hará— esto se va a poner realmente difícil”, advirtió McIlroy. “Incluso desde la calle estás pegando hierros a 30 o 35 pies constantemente”. El número uno del mundo, Scottie Scheffler, también sufrió el carácter implacable de Bay Hill. Terminó con 71 golpes, pero a diez del liderato, tras vivir algunos momentos de auténtica incredulidad en los greenes. En el hoyo 15, un golpe desde el bunker rodó sin detenerse hasta salir del green, y en el 18 un putt de birdie que apenas tocó terminó diez pies más allá para bogey. Frustrado, lanzó su bola al agua tras terminar el hoyo. “Los greenes ya están muertos. No sé cuánto más muertos pueden estar”, comentó.

Corte exigente y víctimas ilustres

El corte quedó fijado en +2 (146 golpes), ligeramente más bajo que en las dos últimas ediciones del torneo desde que el Arnold Palmer Invitational se convirtió en un evento elevado del PGA Tour. Entre los que superaron el corte con dificultades estuvo Xander Schauffele, que firmó 71 tras cerrar con dos bogeys consecutivos. Peor suerte corrió Justin Thomas, en su regreso a la competición tras una operación en la espalda baja después de la Ryder Cup. El estadounidense firmó 79-79, muy lejos del nivel esperado. “Intento darme un poco de margen por el tiempo que llevo sin jugar y lo difícil que es este deporte”, admitió. “Pero al mismo tiempo espero más de mí mismo. No creo que haya ninguna situación en la que deba jugar 14 sobre par en dos días”.

Con 36 hoyos por delante, Bay Hill promete endurecerse aún más. Un escenario que, paradójicamente, puede favorecer a Berger, que ha encontrado el equilibrio perfecto entre agresividad y paciencia. Además, el torneo tiene un aliciente añadido para él: aún no tiene invitación para el Masters de Augusta. Una victoria en Orlando le abriría directamente las puertas de Augusta National. El campo, sin embargo, no concede respiro. Como resumió Ludvig Åberg: “Aquí no puedes forzar las cosas. No puedes intentar que sucedan. Simplemente… suceden”. Y por ahora, todo está sucediendo a favor de Daniel Berger.

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