La fascitis plantar se ha convertido en una de las lesiones más comunes tanto en deportistas profesionales como en aficionados, así como en personas que pasan muchas horas de pie. En su intervención en el programa Bajo Par de Radio Marca, el doctor Ghassan Elgeadi profundizó en esta patología desde la perspectiva de la traumatología deportiva, aportando claridad sobre sus causas, su evolución y las claves para un tratamiento eficaz. Su experiencia en la Clínica Elgeadi permite entender por qué esta lesión, aparentemente sencilla, puede convertirse en un problema persistente si no se aborda correctamente.
El doctor explicó que la fascitis plantar es un proceso inflamatorio progresivo que afecta a la fascia, una estructura fibrosa que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos. Aunque muchas personas perciben la lesión como algo repentino, en realidad se desarrolla de forma lenta y silenciosa. La inflamación avanza poco a poco hasta alcanzar un umbral en el que el dolor se vuelve evidente, especialmente al apoyar el talón o al caminar tras periodos de reposo. Según Elgeadi, es habitual que el paciente no sea consciente del problema hasta que la molestia se vuelve incapacitante.
Entre las causas más frecuentes, el doctor destacó los factores biomecánicos, el sobrepeso, el tipo de deporte practicado y, sobre todo, el calzado. No se trata tanto de la estrechez del zapato como de su capacidad para amortiguar impactos y respetar la anatomía del arco plantar. Calzados duros, tacones o modelos sin estudio biomecánico adecuado aumentan significativamente el riesgo de desarrollar la lesión. También influyen las actividades de impacto repetido, muy presentes en deportes como el running o incluso en el golf, donde las largas caminatas y los cambios de apoyo pueden sobrecargar la fascia.
El tratamiento, subrayó Elgeadi, debe comenzar siempre por un diagnóstico preciso. Identificar la causa concreta es esencial para evitar que la lesión se prolongue durante meses, como ocurre con frecuencia. Una exploración detallada del pie, el análisis del arco plantar, el tipo de pisada y los hábitos deportivos del paciente permiten diseñar un plan terapéutico eficaz. El doctor insistió en que cuanto más exacto sea el diagnóstico, más rápida será la recuperación y menor la probabilidad de recaída.
En cuanto a las opciones terapéuticas, la primera línea es siempre conservadora. El cambio de calzado, la fisioterapia, los estiramientos específicos, la aplicación adecuada de frío o calor y el uso de antiinflamatorios tópicos o sistémicos suelen ser suficientes en la mayoría de los casos. Cuando estas medidas no funcionan, existen tratamientos más avanzados como las ondas de choque, la radiofrecuencia o las terapias biológicas, que ayudan a estimular la regeneración del tejido. La cirugía queda reservada para un porcentaje muy pequeño de pacientes, ya que, aunque puede realizarse de forma mínimamente invasiva, requiere una recuperación prolongada y modifica la biomecánica del pie.
El doctor también abordó la posibilidad de recidiva. La fascitis plantar puede reaparecer si no se elimina la causa que la originó, pero incluso cuando esta se corrige, una fascia previamente dañada es más susceptible a inflamarse de nuevo. La prevención, por tanto, es fundamental: mantener un peso adecuado, elegir un calzado apropiado, realizar estiramientos regulares y adaptar la carga deportiva son medidas clave para evitar recaídas.
En cuanto a la incidencia, Elgeadi señaló que no existe una diferencia marcada entre sexos, aunque los varones presentan una ligera mayor prevalencia debido al tipo de deporte y al peso corporal. La lesión es más común a partir de los 35 o 40 años y en personas que permanecen muchas horas de pie o realizan actividades de impacto repetido. La edad, como recordó el doctor, es un factor que influye en la aparición de múltiples patologías musculoesqueléticas, y conocer estos patrones permite anticiparse y prevenir lesiones.
La intervención del doctor Elgeadi en Bajo Par dejó claro que la fascitis plantar, pese a su frecuencia, no debe subestimarse. Con un diagnóstico adecuado, un tratamiento bien planificado y una buena estrategia de prevención, es posible no solo superarla, sino evitar que vuelva a interferir en la vida diaria o en la práctica deportiva.