Rory McIlroy vivió una segunda ronda tan accidentada como memorable en el Dubai Invitational, donde llegó a enviar hasta tres bolas al agua en el 6, en el 14, en el 17 y el 18 que se saldaron con cuatro bogeys, más uno más que firmó -esta vez sin tocar el líquido elemento en el 9. Aun así, el norirlandés logró mantenerse en la parte alta de la clasificación, demostrando, una vez más, su capacidad para sobrevivir a los días difíciles y seguir en la pelea por el título firmando en su vuelta dos birdies al 3 y al 16 para terminar, tras salvar un buen putt en el 17 con dos bajo par empatado en la quinta plaza que le sigue manteniendo en la parte alta de la tabla, aunque perdiendo el liderato que consiguió tras su primera vuelta con sus palos y bola nueva.
Y es que hoy la jornada en el Dubai Creek Resort ofreció una versión inesperadamente vulnerable del número dos del mundo también debido en buena parte a las complicadas condiciones meteorológicas del día con vientos que hicieron muy complicado que se consiguieran buenas vueltas en esa segunda ronda de la semana. Tras un inicio de torneo brillante, McIlroy se encontró con un recorrido más exigente, viento cambiante y varios errores de ejecución que desembocaron en cuatro bogeys en su tarjeta.
Sin embargo, lejos de desmoronarse, McIlroy volvió a mostrar el carácter competitivo que lo define. Aguantó el tipo y aunque terminó el 18 con bogey para acabar con -2, está a sólo dos golpes de los colíderes del torneo, su compañero de partido, el norirlandés Shane Lowry, y el español Nacho Elvira que con -5 lideran la clasificación después de los dos primeras rondas.