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Los deseos de Nacho Garrido para 2026: valores, futuro y un golf español que no deja de crecer

Desde el programa Bajo Par

Redacción Elperiodigolf.com | Miércoles 31 de diciembre de 2025

31 de diciembre de 2025. Último día del año. Último Tee del 1 de la temporada. Y, como ya es tradición en Bajo Par, llega el momento de pedirle a Nacho Garrido —doble campeón del DP World Tour, ganador de la Ryder Cup de Valderrama 1997 y voz imprescindible de este programa— su lista de deseos para el nuevo año. Un ritual que ya forma parte del cierre natural de cada temporada, como quien guarda los palos después de la última vuelta sabiendo que el siguiente recorrido empieza mañana mismo.






Este 2025 ha sido un año extraordinario para el golf español. Lo decía también Óscar Maqueda en el espacio de la Federación de Golf de Madrid en Bajo Par. Crecimiento en federados, éxitos deportivos, grandes eventos… y, por si fuera poco, el anuncio de que la Ryder Cup volverá a España en 20231. Un escenario perfecto para pedirle a Nacho que abra su particular carta de deseos.

Y lo hace, como siempre, desde su tee del 1, con serenidad, con claridad… y con valores.

Primer deseo: "volver a tener un número uno del mundo"

Nacho arranca confesando que este año se permite ponerse “un poco ñoño”. Y en ese tono sincero, su primer deseo no es una cifra ni un trofeo: es un símbolo.; "que España vuelva a tener un número uno del mundo". Un deseo que nace de los valores que él considera esenciales: superación, determinación, coraje, pasión. “No hace tanto lo tuvimos con Jon Rahm”, recuerda, “y ahora contamos con una generación increíble de jóvenes talentos, tanto en masculino como en femenino. Estoy convencido de que pueden y van a conseguirlo”.

Para Nacho, recuperar ese número uno no es solo una cuestión de ranking. Es recuperar un espíritu: el de Seve, el de la lucha, el de la inspiración para los más jóvenes. Ese impulso que convierte al golf en algo más que un deporte.

Segundo deseo: que el golf llegue a los colegios

Su segundo deseo es valiente, incluso “un poco agresivo”, como él mismo reconoce. Pero nace de una convicción profunda:; "que el golf se democratice hasta el punto de entrar en los colegios". No para que todos los niños sean golfistas, sino para que conozcan un deporte que enseña algo único: que no necesitas un árbitro para ser honesto. Que tú eres tu propio juez. Que el juego limpio no es una opción, sino la base de todo.

Nacho lamenta que en otros deportes, a veces, la trampa se valore como estrategia. Y reivindica el golf como un espacio donde la honradez, el respeto y la responsabilidad personal siguen siendo innegociables.“Esos valores sirven para jugar al golf, pero sobre todo sirven para la vida”, afirma.

Tercer deseo: que los campos de golf sean referentes de sostenibilidad

El tercer deseo conecta con algo que a Nacho le preocupa especialmente: la relación entre el golf y la naturaleza. Le molesta —y lo dice sin rodeos— que algunos discursos políticos presenten los campos de golf como enemigos del medio ambiente. “Gestionados correctamente, nada más lejos de la realidad”, explica.

Por eso pide:"que los campos de golf se conviertan en referentes de sostenibilidad y respeto a la naturaleza". Porque un campo bien cuidado es un pulmón verde. Un refugio para la flora y la fauna. Un espacio donde deporte y medio ambiente conviven de forma ejemplar.






Y porque, en un país donde el urbanismo avanza sin freno, los campos de golf son también una forma de proteger espacios naturales que, de otro modo, desaparecerían bajo asfalto y ladrillo.

Un año más juntos… si don Ignacio quiere

Tras compartir sus tres deseos —un número uno mundial, el golf en los colegios y campos más sostenibles— llega el momento de despedir el año. Y Nacho lo hace con la generosidad que le caracteriza: “Es un placer colaborar con vosotros. Hacéis un trabajo fantástico con una información sana que nos viene bien a todos. Si me necesitáis, aquí estaré”. El tee del 1 seguirá abierto en 2026. Con heladas, con frío, con lluvia… o con sol. Con Nacho Garrido cuando él quiera, pueda y le apetezca. Porque su presencia es un honor, un lujo y un regalo para todos los que amamos este deporte.

Y porque cerrar el año con él es, ya, una tradición que no queremos perder.

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