29 de octubre de 2020, 12:27:19
Profesionales

Davis Love III no es el único


La larga lista de deportistas de elite que se lesionan jugando a otros deportes

Por Elperiodigolf

Davis Love III operado de triple rotura de clavícula


Davis Love III, doble capitán del equipo norteamericano de la Ryder Cup podría estar inactivo hasta 12 semanas -aproximadamente tres meses- debido a la rotura de su clavícula derecha tras un accidente haciendo snowbord hace apenas unos días.

Los riesgos para los deportistas profesionales son muchos cuando practican otro deporte, sobre todo porque una lesión inoportuna puede privarles de estar mucho tiempo sin poder ejercer su trabajo en los equipos que les pagan, perjudicando muchos intereses y complicándose su vuelta al más alto nivel.

Pero para estos deportistas de elite practicar otro deporte es una válvula de escape perfecta para olvidarse de tensiones, exigencias y presión aunque muchas veces los riesgos son demasiados.

El caso de Davis Love III, que se lesionó su clavícula rompiéndosela por tres sitios no ha sido la única y no creemos que sea la última en este capítulo de “incidentes”. Love III tiene tras de sí una larga lista de antecedentes.

El más cercano para los aficionados españoles es el de Miguel Ángel Jiménez, que estuvo cinco meses de baja por la rotura de la meseta tibial de su pierna derecha esquiando en Sierra nevada. Lo bueno es que Miguel, tras el accidente, decidió no volver a esquiar nunca más mientras siguiera jugando al golf de manera profesional. “Hace años le cogí gustillo al esquí y me entusiasma, aunque sabía que corría este riesgo", dijo entonces.

Otro de los grandes del golf mundial, el inglés Paul Casey también se lesionó esquiando y practicando Snow en 2012.Casey, entonces con de 34 años, se lesionó en el hombro en Colorado un 24 de diciembre, en Nochebuena. “El golf es lo más importante en mi vida, ya que gracias a él puedo hacer muchas cosas divertidas en mi vida, como son el snowboard y la bicicleta de montaña”, decía tras dos meses de inactividad tras su lesión.

Unos años antes, en 2005 Ernie Els, entonces número tres del mundo, se produjo una lesión en su rodilla izquierda navegando junto a su familia, obligándole a pasar por el quirófano, perdiéndose toda la temporada.

Otro golfista que metió la pata practicando otro deporte ajeno al suyo fue el ex número 1 mundial Rory McIlroy que en 2015se rompió los tendones de su tobillo derecho jugando una pachanga de fútbol junto a sus amigos y que le obligó a estar seis meses sin jugar al golf.

El propio Rory McIlroy anunció la lesión en su cuenta oficial de la red social Facebook, en la que además posteó su imagen con las muletas y el pie izquierdo fuertemente vendado y con una férula. "Rotura total del ligamento del tobillo izquierdo y daños en la cápsula articular en un partido de fútbol con amigos el sábado", contó el golfista norirlandés.

Pero no sólo son golfistas los que se lesionan haciendo otros deportes. Por ejemplo, el 11 del Real Madrid, el galés Gareth Bale se lesionó el año pasado después de jugar 36 hoyos casi seguidos y seguir a Sergio García buena parte de su recorrido en el Open de España después de ser sustituido en el minuto 56 de partido de la Liga en el partido que enfrentaba al Getafe y al Real Madrid.

Otros casos más singulares han sido el de Yoenis Céspedes, jugador de los New York Mets, lesionado en la espalda jugando al golf; el del ex ciclista Marc Cavendish lesionado en la pantorrilla por practicar snoword con la Wii; Michael Pelps, que tras romperse el dedo meñique en su casi con la pata de una silla se puso a jugar al golf unos días después y tuvieron que volver a escayolarle; el defensa de los Baltimore Ravens, de la NFL, Terrel Stugs, que se rompió el tendón de Aquiles jugando con sus amigos al baloncesto; o el jugador de los New York Yankees (béisbol), Aaron Boone, que tras firmar un contrato de 5,75 millones de dólares anuales en 2004 se rompió los ligamentos de la rodilla jugando al baloncesto con sus amigos. No cobró ni un centavo.

Quizá el caso más dramático de todos ellos fue el sufrido por el piloto de Fórmula 1 Michael Schumacher. En 2013, durante unas vacaciones en Francia, el siete veces campeón de la F1 golpeó su cabeza con una piedra tras una caída mientras esquiaba. A casi tres del accidente, el estado de salud de la leyenda del automovilismo no es nada alentador y sigue siendo un misterio, algo que es totalmente comprensible a sabiendas del dolor de su familia.

Quizá por eso quizá la decisión de Sergio García sea una de las más inteligentes en este sentido. “En el póker sé que no me voy a lesionar”, asegura el castellonense.

De él deberían aprender otros deportistas de renombre que tiene aficiones, cuando menos, “peligrosas” fuera de su deporte habitual, como es el caso del delantero del Manchester United, Ibraimovich, gran aficionado a la caza, el jugador de los Orlando Magic de la NBA, Gilbert Arenas, aficionado a nadar en el estanque de su casa rodeado de tiburones, Kyre Irvin, jugador de los Cleveland Cavaliers, entusiasta del Skate, o Blake Griffin, jugador de los Angeles Clippers, amante del Surf, deporte absolutamente prohibido por todas las franquicias deportivas en Estados Unidos.

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