25 de septiembre de 2020, 22:26:43
Opinión

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Los de Nike se frotan las manos

Por Guillermo Salmerón

Hace dos años Nike, una de las grandes multinacionales del deporte mundial, se adelantó a los acontecimientos firmando un contrato multimillonario con un joven de 23 años, Rory McIlroy, por 200 millones de dólares y diez años. Era entonces, sin duda, el relevo y la apuesta de los de Nike por alguien que en un futuro cercano podría sustituir a un Tiger Woods que ya no era el gran dominador mundial. Dos años después de la firma del contrato McIlroy empieza a dar sus réditos.  


Tras aquella firma del contrato multimillonario Mcilroy no dio una a derechas. Cambió de palos de zapatos, de ropa, de bola, de todo, y la cosa no funcionaba. El joven talento de Holywood no daba con la tecla y quizá la presión de todo aquello pudo con él. 2013 fue uno de sus peores años y todos hablamos entonces de si Nike había acertado con el fichaje, si éste había sido acertado y si de verdad aquel chaval pecoso y con el pelo ensortijado, podría alguna vez seguir la estela de la megaestrella Tiger Woods.

Además, su relación con la tenista Caroline Wozniaki no le daba más que problemas en el juego y tras romper con ella decía que "había mejorado y madurado". Feliz y contento fuera de los campos de golf dentro, su vida era un martirio y sus resultados no llegaban. Pero en 2014 las cosas cambiaron radicalmente. Nada más comenzar la temporada, McIlroy que también había perdido el número 1 del mundo aseguraba que "entre mis objetivos está este año el de ganar dos Majors ya que el año pasado no gané ninguno". Y dicho y hecho. Esta temporada rompía con la tenista a unos días de casarse y con las invitaciones de boda impresas y su juego comenzó a fluir como por arte de magia.

No es que la Wozniaki tuviera culpa de nada pero la realidad es que McIlroy empezó a jugar,bien, a ganar y ser el McIlroy que sorprendía, que ganaba casi todo lo que jugaba y que dejaba a sus rivales con la boca abierta en cada uno de sus potentísimos golpes.

Lo de estas tres últimas semanas ha sido de ensueño. Sus victorias en el Open Championship, en el Bridgestone Invitational y en el PGA Championship han confirmado que su carrera ya no tiene límites y que alguna vez podría llegar a los 15 o 20 Majors, como pronosticaba Jack Nicklaus hace unos días.

Con sus dos victorias en 2014 el norirlandés ha subido un escalón muy importante. Ha confirmado que él puede ser el relevo generacional de un Tiger Woods que no atraviesa sus mejores momentos y que da la sensación de que no volverá a ser el mismo. El tiempo de Tiger parece que ha pasado y que sus lesiones le van a impedir rendir al mejor nivel otra vez. Resulta curioso ver como el ex número uno del mundo decía antes del PGA Championship que "hacía años que no había jugado así, sin dolor", confirmando las mejores expectativas sobre su futuro para dos días después desdecirse tras no pasar el corte en este cuarto Major del año diciendo que seguía jugando con dolores.

Lo queramos o no, McIlroy es el presente y el futuro de este deporte y su dominio mundial dependerá de él mismo. Su juego está a años luz del de los demás y su cabeza parece que también. Los de Nike, por cierto encantados y si su contrato tenía bonus, McIlroy empezará a cobrarlos ya mismo. Da la sensación que al final el Viejo "Oso Dorado" va a tener razón.

 

 

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