22 de enero de 2021, 13:59:29
Opinión


Scotland The Brave

Por Toni Bullón


Tengo que reconocer que cuando veo algún reportaje sobre ese país y en especial cuando veo algún torneo que se juega en Escocia mis cinco sentidos se concentran de manera especial. Por eso este año que el Open se celebraba en Muirfield, organicé la semana para disfrutar del acontecimiento.

No sólo para ver jugar ese otro golf, que yo ya bauticé en algún otro artículo, el golf de los links, el golf de los golpes tendidos, el golf que se puede jugar incluso con sol, el golf de los hierros largos afilados como espadas medievales, en un entorno que no se debe diferenciar mucho a los campos de las insignes batallas de BraveHeart.

Como aficionado a este deporte tan maravilloso, los links son los campos más cercanos a ese golf ideal, a ese golf rústico y ecológico que muchos intentamos defender. No hace falta que los recorridos sean de un verde impactante, diferenciado por los matices del corte, no hace falta ver frondosos jardines, ni lagos, ni cascadas artificiales.

Hay muchas cosas que me atraen de ese país, esas carreteras que la mayoría parecen secundarias, donde muchas veces no pasan dos vehículos, esos castillos tan bien conservados, pero sobre todo la concepción que tienen del golf y la integración de la mayoría de los campos dentro de su entorno natural, ese color pardo-whisky con esa escala de matices que hacen de sus campos únicos en el mundo.

La civilización no acabó de entrar en Escocia, gracias a Dios. Es posible que tengamos mucho que aprender de ellos, por lo menos a entender ese concepto del golf.

Seguramente los teletipos principales de agencias de prensa hablarán de la gran victoria de Phil Mickelson, sin duda lo merece, pero Escocia y en especial Muirfield, también, lo mismo que los otros campos que están en mente de todos los soñadores, por lo menos merece esta consideración desde el punto de vista de un simple aficionado.

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